Mostrando entradas con la etiqueta homofobia gay lesbiana transexual bisexual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta homofobia gay lesbiana transexual bisexual. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de junio de 2011

Eva

La gata Eva nos confiesa la historia de cómo se encontró a sí misma en este mundo de perros. Escuchadlo! vale la pena oír todo lo que dice!

Gata Confesora




domingo, 29 de mayo de 2011

Boom de parejas gay para madres de alquiler en la India

Tener gatitos... Disfrutad de este texto!


Gato Periodista



Cada vez son más las parejas occidentales gays -especialmente de Estados Unidos- que contratan los servicios de una madre de alquiler en la India. Se ahorran burocracia y mucho dinero, mientras que mujeres de clase humilde acceden a llevar a un ser en su vientre cediéndolo nada más nacer. A cambio, estas mujeres reciben una buena cantidad de dinero para llevar adelante a su propia familia.


En un edificio inmerso en el caos de Hyderabad, a una hora en avión de Bangalore, el estadounidense Brad Fister, de 29 años, disfruta de la infinita dicha de ser padre por primera vez. Para lograr su deseo, Fister y su compañero, Michael Griebe, propietarios de una empresa informática, contrataron los servicios de una madre de alquiler en esta ciudad india, a miles de kilómetros de su hogar, en Kentucky (EEUU). La hija de la pareja, Ashton, concebida en un laboratorio con el esperma de Fister y el óvulo de una donante anónima, nació a mediados de febrero.


India es desde hace bastante tiempo uno de los principales países donde las grandes empresas contratan servicios que se pueden externalizar, como la atención telefónica al cliente, el apoyo tecnológico online y tareas relacionadas con la alta tecnología. Ahora los estadounidenses -y cada vez más las parejas de homosexuales- están siguiendo los pasos de las grandes corporaciones y comienzan también a “externalizar” algunos servicios reproductivos.


La práctica de contratar a una mujer en la India, o en algún otro lugar remoto, para que se le implante un embrión y geste un bebé es cada vez más pujante. Clínicas de fertilidad especializadas en este país continental ofrecen estos servicios mediante mujeres de clase humilde, a las que pagan para que gesten el hijo de familias occidentales.


Pero en los últimos tiempos se ha añadido una nueva dimensión a este tipo de práctica, ya que cada vez llegan a las clínicas de Hyderabad, Mumbai, Nueva Delhi y Bangalore más parejas de homosexuales de Estados Unidos y de otros países que quieren tener un hijo.


“India es una buena opción para los gays, porque este país es amable con los pacientes, no hay problemas legales y prácticamente no hay lista de espera”, explica el doctor Samit Sekhar, director del programa de madres de alquiler de la clínica Kiran, en Hyderabad. Además del bebé de Fister, la clínica de Sekhar ya ha traído al mundo a otros cinco hijos de parejas homosexuales. La factura por estos servicios es de unos 20.000 dólares por nacimiento, e incluye los gastos médicos y el pago de la madre de alquiler.


Los bajos costes de la India suponen sin duda un gran atractivo, asegura el doctor Gautam Allahbadia, que dirige la popular clínica Rotunda, en el suburbio Bandra, de Mumbai. “Incluso en una ciudad cara como Mumbai el precio es una décima parte de lo que costaría en Estados Unidos”, dice.


Richard y Paul son una pareja gay de Nueva Jersey que trabaja en el sector de las finanzas. Dicen que escogieron India por una cuestión de precio. “Nos sentimos como si nos hubiese tocado la lotería, porque tenemos dos gemelos sanos y preciosos por una mínima parte de lo que nos habría costado en Estados Unidos”, explica Richard.


El número de bebés que nacen de madres de alquiler se está duplicando cada par de años, según un cálculo oficioso de las clínicas. En la India, donde se habla inglés y donde profesionales y clínicas cualificados pueden ofrecer cuidados de primera clase a precios asequibles, este es un sector en pleno auge. En la India este tipo de práctica es legal, aunque no está regulado.


Las clínicas de fertilidad firman contractos vinculantes con las madres de alquiler, que ceden todos sus derechos sobre los bebés en cuanto nacen. A su vez, los padres que contratan los servicios de estas mujeres estampan automáticamente sus nombres y apellidos en los certificados de nacimiento de las criaturas.


Este aumento de las parejas del mismo sexo que acuden a la India para satisfacer su deseo de tener un hijo no deja de levantar ciertos resquemores en un país conservador, donde hasta hace tan sólo un año las prácticas homosexuales consentidas entre adultos estaban tipificadas como delito. Las clínicas y las agencias mediadoras no publicitan abiertamente los servicios que ofrecen a las parejas homosexuales. Aún así, un flujo constante de clientes llega al país a través del boca a boca o a través de anuncios en redes muy especializadas.


Allahbadia ha traído al mundo en Rotunda a unos 50 bebés de parejas gay, la mayor parte de Estados Unidos, y en estos momentos hay otros cuantos embarazos en curso. Cada una de las mujeres que aceptan ser un "vientre de alquiler" reciben entre 3.650 y 7.300 euros (de 5.000 a 10.000 dólares). Para unas mujeres que viven sin apenas recursos, ese dinero puede ser el que les permita educar a sus propios hijos, o a darles un techo seguro.


En un país que se está liberalizando con rapidez, algunos indios ven este tipo de negocio como otra consecuencia de los vericuetos de la oferta y demanda global. “Un bebé es un bebé”, dice la doctora Aloma Lobo, antigua responsable del la agencia gubernamental de adopciones india. Pero también se plantean cuestiones éticas sobre el hecho de que occidentales más ricos estén pagando a mujeres pobres y analfabetas a cambio de -al fin y al cabo- utilizar sus cuerpos. Los riesgos médicos a los que se exponen estas mujeres, y el daño emocional que supone dar al hijo que han llevado durante nueve meses, es considerado por los detractores del sistema como una explotación.


“La realidad es que en la India hay muchas mujeres que tienen problemas económicos, y que están prestando sus cuerpos a cambio de dinero”, reconoce C.P. Puri, ex director del Instituto Nacional para la Investigación en Salud Reproductiva de Mumbai.


Mientras tanto, las clínicas y los hospitales que ofrecen este tipo de servicios se enfrentan a un dilema moral diferente. Sekhar, en Hyderabad, se niega a atender a occidentales que quieren contratar una madre de alquiler por cuestiones de estilo de vida. “Si quieren usar este sistema porque tienen miedo a las estrías en la piel o a tener los pechos caídos, entonces no los aceptamos”, afirma.


domingo, 2 de enero de 2011

LA HOMOFOBIA COMO TRASTORNO PSICOLOGICO (PARTE 3/6)

La homofobia internalizada

Entendemos como homofobia internalizada al odio hacia uno mismo por ser homosexual. Aunque la homofobia afecta a heterosexuales y homosexuales por igual, su expresión en homosexuales (homofobia internalizada) es distinta a su manifestación en heterosexuales (como la depresión infantil se manifiesta con síntomas distintos a la depresión en adultos). Esto por una sencilla razón: en el caso de un gay, discriminador y discriminado se encuentran en el mismo lugar. Esto significa que un homosexual aquejado de homofobia se hará a sí mismo lo que un heterosexual le haría a un homosexual.

Quien padece de homofobia internalizada presenta pensamientos autodescalificadores (“soy un degenerado”) y fantasías de inferioridad (“si fuera heterosexual seria mejor) y eso les lleva a conductas de vergüenza, culpa y baja autoestima. Esta sensación de auto-exclusión les crea barreras internas que les impiden tomar riesgos y acceder a nuevas y mejores oportunidades.

Cuando la homofobia internalizada llega a niveles altos, puede llegarse a desarrollar una conducta autodestructiva (p.ej. abuso del alcohol y drogas, sexo desprotegido, etc.,); este proceso degenerativo puede culminar, en muchos casos, con el suicidio.

viernes, 31 de diciembre de 2010

LA HOMOFOBIA COMO TRASTORNO PSICOLOGICO (PARTE 2/6)

Tratamiento de la Homofóbia

El origen de la homofobia se encuentra en las creencias consolidadas por el ascenso del cristianismo en el siglo V d.C , reforzadas luego por la profesión médica del siglo XVIII. Estas creencias fueron contagiadas a América durante el proceso de colonización e implantación de la modernidad. La homofobia como la conocemos es un trastorno foráneo, que ha encontrado tierra fértil en el Nuevo Continente.

Por esto, el tratamiento cobra la forma de una intervención psicosocial donde los puntos cruciales se ubican en:

• Identificar las creencias negativas asociadas a la homosexualidad.

• Obtener información verdadera acerca de las complejidades de la sexualidad humana.

• Desarrollar empatía y aceptación frente a las diferencias de los demás (y las propias, aceptando que cosa es lo que se es y otra “lo que se supone” que se debe ser).

• Todo lo anterior se traduce en crear un nuevo conjunto de creencias que permitan la inclusión de la diversidad que existe en la naturaleza, la sociedad y cada uno de los individuos. En corto, implica desarrollar una actitud de apertura al cambio, una cultura de inclusión.

Estos lineamientos pueden ser llevados a cabo por cualquier profesional de la salud mental que haya superado el problema de la homofobia, que tenga un mínimo de entrenamiento en el tema y, sobretodo, mucha sensibilidad social. Los distintos modelos psicoterapéuticos (psicoanálisis, enfoque cognitivo-conductual, psicoterapia gestalt, terapia narrativa, entre muchos otros) tienen sus propios métodos y técnicas para ayudar a una persona que padece de homofobia.

Hay que aclarar que, por encima de cualquier tratamiento, la mejor manera de superar la homofobia es tener interacción con una persona homosexual, para conocerla, entender su mundo y reconocer que las creencias que proceden de la homofobia son generalizaciones que dejan de lado o que distorsionan la realidad de los gays de carne y hueso. En corto, conociendo a un gay las personas ven que el mapa no es el territorio.

Además, por ser un trastorno psicosocial, deben hacerse intervenciones comunitarias y sociales, además de individuales o de uno por uno. En resumen, deben existir:

• Dimensión política: leyes y políticas públicas de Inclusión, respeto a la diferencia y garantías de derechos civiles para todos.

• Dimensión organizacional: políticas internas, normas, códigos de ética, manuales de procedimientos y prácticas organizacionales a tono con la diversidad.

• Dimensión comunitaria: prácticas sociales de inclusión y respeto, con tolerancia cero a la discriminación, la violencia simbólica y el abuso físico.

• Dimensión familiar: espacio para la diferencia entre los miembros de la familia, educación para la diversidad y el respeto de la diferencia.

• Dimensión individual: lenguaje para referirse y aceptar a la diversidad interna o propia, así como respeto de la de los demás.

martes, 28 de diciembre de 2010

LA HOMOFOBIA COMO TRASTORNO PSICOLOGICO (PARTE 1/6)

Mis Señores gatos, aquí va una información sobre la homofobia, un trastorno que afecta a muchos Perros y otros energúmenos. Pese a lo desagradable que ese tipo de personas puedan parecernos, tenemos que esforzarnos por entender su problema de forma racional y las causas que les han llevado, pobres, a ser así .

Homofobia no es una fobia

La homofobia es uno de los trastornos psicosociales más extendidos en países latinos. Su característica principal es la negación (“yo no sufro de homofobia”), por esto se le puede llamar, como a la hipertensión, el enemigo silencioso.

Generalmente, cuando en la comunidad se habla de homofobia, se incluyen también la lesbofobia, la bifobia y la transfobia. Sin embargo, cada una de estas muestras de odio tiene sus propias particularidades, por lo que merecen análisis detallados hechos por separado.

Homofobia es el término coloquial para referirse a la incomodidad, aversión e incluso odio hacia la homosexualidad y los homosexuales, especialmente del sexo masculino. Su nombre científico aún está en discusión, y los expertos sugieren los siguientes términos como reemplazo: actitud negativa hacia la homosexualidad, consecuencias del heterosexismo (creencia errada de que la heterosexualidad es la condicion “normal” o universal), efectos del machismo, entre otros.

En todo caso, lo que si está claro es que la homofobia no es una fobia, como puede apreciarse en la siguiente comparación:

1. En las fobias, la emoción principal es el miedo, mientras que en la homofobia es el odio. Alguien que padece de homofobia puede sentirlo como algo moderado (sensaciones corporales de rechazo y repulsión al estar en presencia de homosexuales, incomodidad psicológica frente a gays y sus vivencias) o severo (agitación psicomotriz que obliga a quien la padece a insultar, herir, golpear, e incluso asesinar a los homosexuales).

2. En las fobias, la persona afectada busca huir de aquello que le causa miedo. Alguien con aracnofobia, por ejemplo, siente pavor ante las arañas y, por esto, se aleja de ellas. Por el contrario, en el caso de la homofobia, los afectados propician activamente el encuentro con homosexuales, como una forma de confirmarse a sí mismos que están en lo correcto padeciendo el trastorno. Una persona víctima de la homofobia busca callar, denigrar, humillar o destruir -simbólica o físicamente- a los homosexuales.

3. A diferencia de las personas con una fobia, que mantienen su trastorno como algo privado y que podría requerir atención, quienes aceptan su homofobia buscan reconocimiento social. Ellos quieren convencerse a sí mismos y a los demás de que su odio es útil y valioso. Por regla general, las personas que viven con la homofobia se vuelven aliadas unas de otras. La cultura los hace y ellos se juntan. Así pueden sentir que son los demás los que están mal. Hay que decir, además, que cuando la homofobia es extrema, las personas se vuelve como los vampiros, y buscan contagiar a quienes se encuentran a su alrededor.

4. Finalmente, una persona con una fobia usualmente tiene conciencia de su padecimiento. Puede hablar de aquello que le causa fobia y entender que es un miedo irracional. Una persona viviendo con homofobia no suele tener conciencia de vivir con un trastorno. Por el contrario, busca naturalizar su odio; incluso puede llegar a decir cosas tan incongruentes como “yo no me considero homofóbico… es sólo que no tolero ver a dos hombres juntos. Eso no es natural”.

Fuente: http://homofobia.org/index.html

Atentamente,

Profesor Miau